octubre 27, 2011

EN VIAJE AL OREGON

"En aquella madrugada, de otoño, oscura, quieta y fría del 18 de Octubre de 1852, unos fantasmas sigilosos cruzaron los claustros de la Casa Madre. No son aún las tres de la mañana y nuestras cinco misioneras ya andan en sus preparativos de viaje.

Así dispuestas han bajado a la iglesia en donde oirán la misa...

A las cuatro de la mañana ya están desayunadas y prontas a partir. La Reverenda Madre Generala Sor Emilia Carón, Sor Teresa de Jesús Tetu y el Vicario General don Alejo Federico Truteau deberán acompañarlas hasta Nueva York, y algunos amigos y parientes les formarán cortejo hasta el lago Champlain, en las fronteras canadienses.

A las dos horas de camino, la luz de la amanecida les va mostrando los paisajes de la tierra que dejan, pero sólo pueden verlo a través de un vapor de lágrimas.

A la mañana siguiente la caravana parte de Troyes para llegar a las diez a Nueva York. Durante el almuerzo en el hotel, la madre Emilia Carón trata de animar y consolar como puede a aquellas sus hijas que van a embarcarse pronto para el Extremo Oeste en su primera misión al extranjero.

A la primera señal de la partida, el señor Truteau se les acerca y con visible emoción las bendice con palabras que reflejan sus sentimientos: "Mil veces preferiría -les dice- dejarlas a todas en la sepultura, a verlas emprender este viaje; más, ¡cúmplase la voluntad de Dios! ¡Bendiga el Señor este sacrificio y la Divina Providencia cuide de sus hijas!".

Después de una (esa) primera plegaria a bordo, quedan más serenas, se miran unas a otras y no parece, sino que a la fraternidad religiosa ahora se agregara otro lazo de simpatía: la de la suerte común que comenzará a depararles la ausencia de la patria.

-Ahora ¡valor!, les dice la superiora con una sonrisa que quiere ser alegre.

El 29 de Octubre, es decir a los nueve días de navegación, el vapor deja a la izquierda la isla de Cuba y enfrenta su proa a la embocadura del río San Juan del Norte. Mientras comienzan los preparativos del desembarque, el capellán señor Huberdault escribe las siguientes líneas al Vicario General Truteaut:

"Desde nuestra partida de Nueva York, no hemos tenido un sólo día de calma: tiempo borrascoso, mar gruesa, tempestades y, sobre todo, mareo de hacer entregar el alma, sin hablar de nuestros terrores de noche y día: tal ha sido nuestro viaje. Yo he sido menos maltratado que nuestras hermanas, y, sin embargo, ha habido momentos en que yo no habría opuesto gran resistencia si se hubiera tratado de arrojarme al mar para aligerar el barco...."

Ese día 29 de Octubre, a las tres de la tarde, los viajeros desembarcan en San Juan del Norte, llamado también Greytown. Dos horas más tarde vienen al encuentro de los pasajeros dos lanchas planas para transportarlos hastas las cercanías del lago Nicaragua." (1) (2)


1.- Bernarda Morin, su vida y su personalidad. Francisco Donoso G. Tomo I. Págs., 133-138.

2.- La ruta seguida desde Nueva York hacia San Francisco de California era cruzando el lago Nicaragua, la llamada Ruta del Tránsito http://bit.ly/uqCVqL

1 comentarios:

Clari dijo...

que lindo que es viajar, como lo disfruto!
ahora el mes que viene voy a viajar a San Francisco. será increible sin duda