agosto 21, 2011

22 DE AGOSTO DE 1927...

"El 22 de Agosto de 1852 la Parroquia de William-Henry (Sorel) desplegaba sus mejores galas para la profesión religiosa de las siete novicias de la Providencia: era una novedad emocionante para aquellos feligreses y una prueba más de que nunca falta Dios a los que le sirven con amor y sacrificio.

"El día de mi profesión -apunta Sor Bernarda- fue un día de paz y de alegría muy grande para mí: el cielo se despejó y Nuestro Señor me hizo sentir la dulzura de su amistad" "(1)

Así antes de cumplir los 20 años la Sierva de Dios Bernarda Morin profesa sus votos en la Congregación de las Hermanas de la Providencia en Canadá, ya sabiendo que pronto emprendería su viaje misionero en que la Providencia fijaría su rumbo hacia Chile. Compartimos con ustedes un extracto de un texto que fue encontrado en las ruinas del incendio ocurrido en Enero pasado, lleva como título "Canto de amor, a nuestra Reverenda Madre Bernarda en sus Bodas de Diamante"; algunas palabras sencillamente fueron muy difíciles de transcribir por el daño que presentaba el documento; hoy 22 de Agosto es un buen día para recordar este "Canto de amor"...

"Voy a entonar un himno
con notas de dulzura muy sentidas
para las hijas de la Providencia es día
de justo alboroto y dicha cumplida.

Madre, recuerdas hoy con gozo santo
quince lustros consagrados al Señor
permitidme eleve dulce canto
y dar ----- gracias mil al Creador.

Un designio sublime del buen Dios
----- fue una obra redentora,
te eligió para que fueras tú
----- obra su fiel cooperadora.

Y asociarte a la misión del Hijo.
salvar la pobre humanidad perdida,
y oíste un día que Él te dijo:
"Se toda mía ... conságrame tu vida".

A impulsos del amor muy generosa
Y pronta a los mayores sacrificios
en la edad de la vida más hermosa
esa voz encontró en ti ... eco propicio.

En las miserias de la infancia sin hogar,
del lento padecer del desvalido,
todo contribuyó, madre a alentar
------ en favor de los caídos.

La Providencia Divina el rumbo guía
de la nave a Chile te conduce,
misión sublime el cielo te confía,
nueva patria te da que estrella luce.

Otras aves con almas, que son niños
de pálido rostro gimen desventuras;
a ellos, madre, les diste tu cariño,
y su frente acariciaste con ternura.

Hoy te cantan con amor de gratitud;
son millares de inocentes criaturas;
les brindaste un hogar y la virtud
que olvidar hace muy negras amarguras.

Te bendice el minero en su faena
de penetrar las entrañas en la tierra,
pues sabe que contar podrá sus penas
a corazones que compasión encierran.

Con un himno la humanidad doliente
te aclama su madre y bienhechora,
para sus males un lecho de paciente
cuenta ya con tu obra salvadora.

Tu celo te llevó a la Araucanía
hasta la ruca del indio más salvaje,
la fe, la civilización que es alegría,
la recibió el mapuche sin ambajes.

La santa audacia de tu celo ardiente
te arrastró a empresa gigante;
jamás te arredró peligro inminente
y seguiste, por Dios, siempre adelante.

Tus obras sin cuento dan timbres de gloria
a esta tu patria que te brindó un hogar,
y la Congregación tendrá en la historia
páginas de oro que ni los siglos han de borrar.

bien sabemos que buscas, no en el suelo
treguas a las fatigas y premio a tu labor;
el alma se remonta y busca allá en el cielo
el premio de que el mundo te es deudor.

Te ruego sin embargo aceptes con bondad
el coro de mil voces, que expresa gratitud;
son tus hijas, son los pobres, es la orfandad,
que honra en una madre, el celo, la virtud.

Quiera el cielo bendecir nuestros anhelos;
es la ofrenda del cariño más sincero,
y después unidas todas en el cielo
gozar puedes, madre, las bodas del Cordero.

Santiago, 22 de Agosto de 1927"



(1) Bernarda Morin, su vida y su personalidad. Francisco Donoso G. Tomo I. Pág. 127. Imprenta San José, Santiago. 1949.

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