junio 25, 2010

Hermana Guacolda Peña

Desde el lanzamiento de este blog he tratado de difundir la vida y obra de la Sierva de Dios Bernarda Morin; Siempre he querido mantenerme fiel a esa motivación, por eso es que desde que la noticia de la partida de hermana Guacolda Peña no he dejado de pensar en si era "correcto" dedicarle unas líneas, más aún haciéndolo a título personal. Y ya, desde el sentimiento y no desde el pensamiento, le dedicaré unas líneas.

Hermana Guacolda Peña Alvarez
(R.I.P)

No recuerdo cuándo conocí a la hermana Guacolda Peña, pero creo que era de esas personas de las que uno puede decir con propiedad que quienes no la conocieron quizás no entiendan lo que se ha perdido con su partida. Yo lo puedo decir, y la conocí poco. Siempre me pareció que la alegría a ella la desbordaba y durante este día, lo que más he recordado de ella es precisamente eso: la alegría que parecía sobrepasar sus propios límites, brotaba de ella para contagiar a otros. Una mujer absolutamente acogedora y entregada en su misión, los recuerdos del Hogar de Ancianas San José en Recoleta sin duda imborrables para ella y para las abuelitas que allí residían. ¿Alguna vez la escucharon cantar?, cuando la escuché no podía creer que era ella, tenía una voz transparente, como ella. La conocí poco y creo que era una mujer bendecida y que siguiendo los pasos de las Fundadoras de la Congregación de la Providencia vivió fielmente, a mis ojos, las virtudes de Humildad, Simplicidad y Caridad. Hoy, una vida de más de 50 años de vida religiosa se ha apagado, a nuestros ojos, la partida de la hermana Guacolda Peña nos ha mostrado abruptamente la finitud de nuestra existencia, pero a los ojos de Dios, quizás una vida plena, un ciclo completo, vivido en profunda comunión con Él.

Un abrazo fraterno a todas las Hermanas de la Providencia y a la familia Peña Alvarez.

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