junio 23, 2010

157 AÑOS DE PRESENCIA APOSTÓLICA EN CHILE DE LAS HERMANAS DE LA PROVIDENCIA




"Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque Tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan" (Salmo 22)


"¡Santa decisión! Nos conformamos a ella con la seguridad de que el Espíritu Santo había hablado por la boca del Venerable Prelado, nos inclinamos amantes y respetuosas bajo su cayado de Pastor y desde entonces besamos el suelo chileno con el afecto que se besa el suelo de la Patria" (1). Con esas palabras la Sierva de Dios Bernarda Morin da cuenta del momento en que Monseñor Valdivieso les comunica que juzga "ser la voluntad de Dios que se quedaran en Chile". El viaje de las cinco misioneras canadienses, iniciado en Octubre de 1852 desde la Casa Madre en Montreal había llegado a su fin al amanecer del 17 de Junio de 1853 en el puerto de Valparaíso.


La gran familia Providencia aceptó la invitación hecha por el Comité pro beatificación Bernarda Morin para celebrar con una Eucaristía de Acción de Gracias los 157 años de presencia apostólica en Chile de las Hermanas de la Providencia. Así, el Sábado 19 de Junio pasado, en la Catedral Metropolitana de Santiago y presidida por el Obispo Castrense, Monseñor Juan Barros, se celebró una fiesta en que cada hermana y Asociado (a) de la Providencia, seglares comprometidos y decenas de personas que se han sentido acogidos por la vasta obra de la Congregación en Chile nos unimos para agradecer estos 157 años de historia escritos a la luz del camino que la Sierva de Dios Bernarda Morin cimentó, vivenciando el Carisma y Misión Providencia, que la beata Madre Emilia Gamelin selló con las virtudes de: humildad, simplicidad y caridad ... sobre todo caridad.


Después de la lectura del Evangelio (Mateo 6, 24-34), Monseñor Juan Barros nos dijo: “Damos gracias a Dios... al tener noticia de vuestra fe en Cristo Jesús y de vuestro amor para con todos...” (Col 1,3-5). Sí, nos reunimos para la gran alabanza y acción de gracias a Dios. Y estas palabras del Apóstol San Pablo en su Carta a los Colosenses nos impulsan a ello. Porque el infinito amor de Dios se ha manifestado en el mundo, y muy en concreto para cada uno de nosotros, y entre nosotros también a través de la obra de la Providencia, de la querida Congregación de las Hermanas de la Providencia y los asociados con ella." Luego agrega: "Damos gracias a Dios... porque desde entonces se suceden y suceden nuevas hermanas, fundaciones de colegios, escuelas, hogares para niños, jóvenes y ancianos, la atención de casa de huérfanos y hospitales, la asistencia de enfermos y privados de libertad. Sí, -queridas hermanas- “hemos tenido noticia de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor para con todos”, y por eso elevamos nuestra acción de gracias al Dios Providente." Porque, como nos recuerda "Providencia -señalan ustedes en un texto- es el cuidado amoroso que Dios tiene de nosotros. “Mirad los pájaros del cielo... el Padre que está en el cielo los alimenta... Mirad los lirios del campo... Dios les viste con singular esplendor”, nos recuerda el Santo Evangelio. Entonces, ¡cómo no ponerse en Sus manos, no abandonarse en Él!,..."


Nuestras ofrendas presentadas dieron cuenta de todo lo que tenemos y queremos agradecer al Padre Providente por la presencia de la acción evangelizadora de las Hermanas en Chile así el Proyecto Educativo Providencia (P.E.P.) como “fundamento, guía e instrumento de unidad y comunión para los once colegios de la Congregación de las Hermanas de la Providencia, que busca ser presencia de Dios Providente en una educación con calidad evangelizadora, formativa y de excelencia académica para colaborar en la construcción de un país más justo y solidario”. La Historia de la Congregación en Chile, la biografía de la Sierva de Dios Bernarda Morin y una miniatura del "Elena", aquél barco que trajo a las misioneras a Chile junto a la insignia que nos identifica como Providencia y que hace presente en todos y cada uno de quienes participamos de la obra de la la Congregación, la cercanía de nuestro Padre Providente, ambos signos llevados al altar por pequeñas de los Hogares San Vicente de Paul de Limache y Providencia de Valparaíso. Hermana María de los Ángeles y la novicia Loreto León presentaron copihues, nuestra flor nacional, que junto con expresar la alegría que todos quienes estábamos presentes en la Eucaristía, simbolizan la Casa de la Providencia de Temuco, que fundara Madre Bernarda para acoger a los mapuches, hoy continuada aquella obra como comunidad educativa consagrada al Sagrado Corazón como lo hiciera ella al fundarla en 1894.


Al terminar la Eucaristía, el Comité pro beatificación junto a las Hermanas de la Providencia lanzaron en la Plaza de Armas de Santiago, globos de colores como símbolo de la alegría por la presencia de la Providencia en Chile.


(1) Historia de la Congregación, Hermanas de la Providencia. IV Tomo. F. Aliaga R.



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