septiembre 02, 2009

AUDACIA Y FE

Ayer mientras conversaba sobre Madre Bernarda con una hermana (de la Providencia) recordé una reflexión que hace bastante tiempo había escrito sobre la audacia y la fe en Bernarda esto, porque mientras conversamos le comenté sobre la necesidad de "descaricaturizarla" pues SENTIA que como seglares a veces sólo nos quedamos con la imagen de la joven que junto a otras misioneras se embarca desde su natal Canadá y nunca más vuelve a ver a sus padres… Le dije: Ella es más que esa historia, es más que su biografía ¿Hemos sido capaces de comprenderlo?

¿Hemos sido capaces de comprender a esa mujer que traspasada por la fe trasciende a su tiempo y tal como ella, tener un intimo encuentro con la experiencia de Dios en nuestra vida?

Conversaba con esta hermana sobre la fe y el sentido de fidelidad al proyecto de vida que Dios tenía para ella, que Bernarda vive tan profundamente. ¿Acaso no es esta vivencia de Dios y la forma cómo ella vive el proyecto de Él para ella que la instala entre nosotras (os) y la hace actual? Le comentaba que al leer el evangelio del domingo (Mc. 7, 1-8,14-15,21-23) descubrí una sintonía con la propia Bernarda; cierto, pues ella vive a la luz del Evangelio y al descubrir y escuchar el proyecto de vida de Dios para ella, ser fiel a ello camina en su propia verdad.

Muchas veces hemos hablado de las virtudes en Madre Bernarda, ella escribe sobre la fe, el amor al prójimo … pero ella las vive; en este sentido el Papa Juan Pablo II dice que “cuando hablamos de virtudes… debemos tener siempre ante nuestros ojos al hombre real, al hombre concreto. La virtud no es algo abstracto, separado de la vida, sino que por el contrario, tiene profundas raíces en la vida misma, brota de ella y la forma”*

Bernarda es una mujer audaz pero esa audacia que nos invita a conocer es aquella que en la realidad, con sus riesgos y posibilidades, nos mueve a alcanzar una meta, un logro, tomar el desafío. No habían certezas ni caminos trazados pero abandona todo para decir SI a la misión a la que Dios la llamaba. (Dio respuesta a su vocación)

La audacia de Bernarda la encontramos en muchos pasajes de su vida, ella es capaz de abandonar una cómoda posición y en oposición de sus padres ingresar a una Congregación recién formada y muy pobre. Ella misma en sus memorias comenta sobre las noticias que circulan de la Congregación de la Providencia: se componía de mujeres ignorantes, cuyos modales y tratos eran igual de ordinarios … se alimentaban de restos de las mesas de otras comunidades, sus hábitos eran viejos y desteñidos… su ocupación era asistir a los moribundos, curar enfermedades horrorosas, recoger al huérfano” … en su opción por seguir los pasos de Jesús y los comentarios sobre esta Congregación la atrae y desafía.

Bernarda vive tan profundamente la experiencia de la FE que dice si al abandono material, dejar su patria y emprender su camino misionero. Porque por un lado la audacia nos obliga a caminar en la incertidumbre ¿qué vendrá? ¿ahora qué? ¿qué pasa si me suelto? ¿tendré lo suficiente, lo que quiero? Probablemente el miedo y nuestras inseguridades nos paralizarán, pero a Bernarda su profundo sentido de fe la hace caminar, ella misma nos dice “la fe nos enseña a hacer todas nuestras obras, interiores y exteriores por motivos sobrenaturales”. LA FE Y LA AUDACIA HICIERON A BERNARDA PEREGRINA, MISIONERA. La instala en el mundo y la acerca a nosotros (as).

Quizás hoy no necesitamos frente a nosotros un gran proyecto como el que a Bernarda la trajo a Chile para ser audaces, quizás sencillamente aceptando nuestro proyecto de vida, dándole cuerpo a nuestra vocación, caminar en nuestra verdad como lo hizo Bernarda. Hoy incluso el ser auténticos, con nuestros sentimientos, nuestra forma de pensar y de actuar, no estar pendientes del “que dirán” el mostrarnos frente los otros tal cual somos, sin escondernos bajo máscaras … nos cueste… ¡seamos audaces!

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