marzo 10, 2009

HA TOCADO MI VIDA


Quiero compartir con ustedes dos testimonios que fueron expuestos en el encuentro que en Septiembre se realizó en la casa matriz de las Hermanas de la Providencia. Testimonios que, siendo diferentes, tenían como finalidad motivar a la asamblea a trabajar en su causa de beatificación e invitarlos a que Madre Bernarda sea una persona particpante en nuestra vida.


Las palabras de Isabel Cid nos muestran el acercarse a Madre Bernarda como una hija que busca protección, pidiéndole a ella que interceda por su propia hija, se encontraba muy enferma. Segura de ello y cierta de su intervención en la curación de su hija.


El testimonio siguiente habla de cómo Madre Bernarda se hace partícipe en la vida por medio de otros. El testimonio entregado, a través de la vida y posterior enfermedad de la Hermana Patricia Morgado, en palabras de una de sus hermanas, Natalia, quien se pregunta: ¿por qué trabajar en su causa si pedí que ella intercediera por Patricia y ella murió? Se responde y motiva a la asamblea con palabras de la misma hermana Patricia: estamos acostumbrados(as) a entender el milagro como la sanación, sin embargo el milagro es habitual, basta un poco de corazón y sensibilidad para descubrirlo en la superficie de lo cotidiano y lo trivial. Esos otros milagros, mas cotidianos y pequeños, como es tener la posibilidad de prepararse a la muerte y cómo en ese proceso Madre Bernarda se hace tan cercana a ambas que sencillamente le hablan a Bernarda. Es un testimonio de acción de gracias, que nos hace comprender que la vida no está sólo en pedir milagros sino también en asumir, en la realidad de la vida, la trascendencia de la muerte en la vida eterna. Creer en el modelo, Madre Bernarda, que le dio fuerza a la Hermana Patricia en un momento de dolor y que hoy a la familia le da valor para creer en resucitado.


El compartir nuestros testimonios no sólo es reconocer las virtudes de Bernarda, siendo testimonio, somos comunicadores de su acción evangelizadora.Bernarda, una mujer, una joven que libremente responde “SI” al llamado del Padre. Comprende que evangelizar no es solo comunicar, compartir, enseñar el evangelio sino que es VIVIR esas enseñanzas.


Ella, un ejemplo palpable de una vida transformada hoy se hace presente entre nosotros.


Y a ti… ¿CÓMO TE HA TOCADO?

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