febrero 27, 2009

COMO EL AGUA


“La Hermana de la Providencia debe ser en las manos de Dios y de su superiora como el agua que no tiene gusto a nada y sirve para todo. El agua se calienta, según el empleo que se quiera hacer de ella, hasta convertirla en vapor; con distintos grados de calor sirve para los alimentos medicinas que mantienen la vida del hombre; convertida en vapor, mueve naves poderosas y arrastra todos los ferrocarriles que cruzan el mundo; fría, es elemento de vida y bebida incomparable; helada refrigera agradablemente y hasta sirve de puente sobre los ríos.


No mire, pues, la Hermana de la Providencia en qué la ocupan. El agua es de utilidad absoluta: sirve para todos sin distinción de grandes ni de pequeños; tanto la goza el pobre como el rico, se encuentra en todas partes derramando sus beneficios”


Sierva de Dios Bernarda Morin, fundadora de las Hermanas de la Providencia de Chile.

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