octubre 11, 2009

Eucaristía 4 de Octubre 2009

octubre 05, 2009

¡MUCHAS GRACIAS! ¡ahora sí a todas!

No queremos dejar fuera a nadie por eso nuevamente: ¡GRACIAS! muchas gracias a todos quienes nos acompañaron en la caminata con la que recordamos participaron en la caminata con la que recordamos el octogésimo aniversario de la Pascua de la Sierva de Dios y fundadora de la Congregación de la Providencia en Chile, Madre Bernarda Morin, quien siguiendo el carisma fundacional de Madre Emilia Gamelin nos ha legado la gran obra de la Providencia en Chile.
Organizada por el comité pro beatificación Bernarda Morin, antes de las 9:00 a.m empezó a congregar la familia Providencia en Avenida Recoleta # 500, el lugar histórico en que hace 156 años atrás las Hermanas misioneras de Canadá viajan desde el puerto de Valparaíso al que arribaron en Junio de 1853. Hace 155 años atrás el recorrido en dirección a la Chacra lo Chacón fué un gran acontecimiento en la ciudad de Santiago ... "...Las calles fueron regadas y engalanadas con banderas y flores.” ... la alegre participación de los once colegios y los hogares de niños y ancianos que la congregación de las Hermanas de la Providencia fue el marco perfecto para este gran acontecimiento que coincidió con el inicio de la semana de la familia.
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Con gran alegría, nadie quizo estar ausente así vimos a las abuelitas del Pensionado Nuestra Señora de Dolores ¡caminar desde Recoleta!... al igual que muchas hermanas de la Providencia que simplemente dan una gran lección de fortaleza y amor providente pues también hicieron todo ¡todo! el trayecto ... todos los niños y abuelitos .... a todos ellos un gran aplauso.
Son cientos y cientos de fotografías de las que al azar hemos tomado algunas para compartir con ustedes por ahora.
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No podemos dejar de agradecer al comité organizador: Rosita, Juanita, Susana, Fernando y Sergio... hicieron un gran GRAN trabajo. Los agradecimientos también para las hermanas de la Providencia que creyeron que esta caminata era posible y brindaron todo su apoyo (y sin duda oraciones); a los colegios: Santa Teresita de Llo lleo, San José, Carmela Larraín de Infante, Providencia de Linares, Providencia de Concepción, Providencia de Ovalle, Santa Clara, Santa Rosa, Providencia de la Serena, Providencia de Temuco, Sagrados Corazones de la Serena y Providencia de la Serena. También agradecemos a los hogares San Vicente de Paul de Limache, Hogar de Niñas la Providencia de Valparaíso, Hogar de ancianas la Providencia de Valparaíso, Hogar de ancianas San José de Recoleta, Pensionado Nuestra Señora de Dolores; a los padres y apoderados, profesores, alumnas (os), Asociados Providencia y a todos quienes cooperaron anónimamente este domingo 4 de Octubre. Sin duda un recuerdo para todas aquellas hermanas que están junto a Madre Bernarda y que de seguro vibraron también con esta caminata.
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Estamos ciertos Madre Bernarda que "Esta tierra te agradece tu entrega y sacrificio"



octubre 03, 2009

ORACION



O h C o r a z ó n misericordioso de Jesús,
que en tu infinita ternura para con
la humanidad sufriente,
suscitaste a la Madre Bernarda Morin
para el cumplimiento de los designios de tu Providencia
sobre el instituto que fundó en Chile
y la llenaste de una tierna compasión
por las miserias del prójimo;
dignate concedernos la gracia que te solicitamos
por su interseción
a fin de que sea glorificada en la tierra y nosotros,
imitando sus virtudes, podamos glorificarte en el cielo.
Así sea
(Con licencia eclesiástica)
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Información:Vicepostulador de la causa: Fray Juan R. Rovegno Suárez. OFM
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¡unámosnos! para dar a conocer la vida y obra de la Sierva de Dios Madre Bernarada Morin
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Si recibes un favor por intercesion de
Madre Bernarda Morin comunicalo a:
Centro Bernarda Morin
Oficina Causa de Beatificacion
Terranova 140, Providencia. Casilla 53449
Santiago - Chile

septiembre 30, 2009

YO CAMINO... TU CAMINAS ... ¡LA PROVIDENCIA CAMINA JUNTO A MADRE BERNARDA!

Quedan pocos días para que juntos como familia Providencia nos unamos para caminar junto a Madre Bernarda para celebrar los 80 años desde el fallecimiento de nuestra Madre fundadora en Chile, quien siguiendo el carisma fundacional de Madre Emilia Gamelin nos ha legado la gran obra de la Providencia en Chile.

No nos olvidemos que la caminata:

- Parte a las 9:30 a.m desde Recoleta # 500 (junto al Liceo Paula Jaraquemada) ahí seremos animadas (os) por el Colegio Providencia San José de Recoleta quienes están preparando con mucha alegría esta primera estación que recuerda el lugar donde Madre Bernarda y las otras misioneras llegan desde Valparaíso a Santiago para instalar ahí la Casa de la Providencia.

- La segunda detención será en la Plaza del Inmigrante, junto a la Compañía de Bomberos, entre Avenida Bellavista y Avenida Santa. María. Esta estación será animada por el Colegio Santa Rosa para luego, cruzar el puente del abasto hacia el Parque Forestal.

- La tercera detención será en el Parque Forestal al costado del Museo de Bellas Artes y ahí seremos animadas (os) por los Colegios Santa Teresita, SSCC, Providencia La Serena y Providencia Ovalle.

Caminar... caminar ... caminar ... seguimos por el parque hasta Plaza Italia cruzaremos hasta la Estación de metro Baquedano y ahí en la Plaza Manuel Rodriguez tendremos una última detención antes de llegar a la Casa Matriz de las Hermanas de la Providencia. ¿Estaremos muy cansadas (os) a esa altura? .... que nada nos detenga pues aquí seremos animadas (os) por los Colegios Santa Clara, Providencia Linares, Providencia Concepción y Providencia Temuco.

Un poco de historia: cuando las hermanas llegan a Recoleta # 500 “se entregaron de lleno a la atención de los huérfanos, despertando admiración en los que las visitaban y la alabanza de la prensa de la época. Debieron hacerse el tiempo para dedicarse al aprendizaje del idioma, ya que, hasta ese momento, era la gran barrera que tenían para insertarse en el medio capitalino” (Historia de la Congregación Hermanas de la Providencia, Tomo IV, pág. 15)

Originalmente cuando las misioneras abandonan Recoleta # 500 lo hacen en dirección a la Chacra lo Chacón para instalarse en la Casa de la Providencia de Santiago (actual Casa Nacional del Niño). “El 26 de Noviembre de 1854, se realizó el solemne traslado de los huérfanos, desde la Casa en la Chimba a la nueva residencia. Fue un gran acontecimiento para la ciudad de Santiago. Muchas señoras de la sociedad ofrecieron sus carruajes, donde trasladaron a los pequeños…. Las calles fueron regadas y engalanadas con banderas y flores.” (Historia de la Congregación Hermanas de la Providencia, Tomo IV, pág. 17)

Caminar ... caminar .... como ven haremos parte del trayecto que hicieron las misioneras hace 155 años atrás y también será un GRAN ACONTECIMIENTO ¡ánimo!

Recomendaciones para la caminata:


- Las alumnas (os) idealmente asistir a la caminata con la ropa deportiva de cada colegio. Todos los demás vayamos con ropa cómoda.


- Cuidemos nuestros niños, evitemos dejarlos caminar lejos de nosotros.
- Se instalarán baños químicos en la parada final.


- Cuidemos nuestra ciudad, es decir la basura en los puntos indicados.


- Respetemos las indicaciones que se nos vayan anunciando y junto a ello no está demás decir: respetémonos unos a otros recordemos que somos "la familia Providencia que camina unida junto a Madre Bernarda".


- Cada colegio debe llevar su estandarte directamente a la Iglesia de la
Casa Provincial (Avenida Providencia#509).


septiembre 26, 2009

¡CAMINEMOS CON BERNARDA!



Todos estamos invitados a caminar el próximo 4 de Octubre junto a Bernarda. Partiremos en Recoleta 500, el lugar en donde las misioneras de la Providencia llegan desde Valparaíso en 1853. Juntos caminaremos en dirección a la Casa Matriz de las Hermanas de la Providencia para culminar con una Eucaristía en que recordaremos el octogésimo aniversario de su fallecimiento.

Habrán tres detenciones durante la caminata (señaladas en la imagen adjunta)... ¡únete a nosotros!.

Madre Bernarda: ¡Esta tierra te agradece tu entrega y sacrificio!

septiembre 14, 2009

CANTOS PARA LA CAMINATA

Por encargo de las animadoras de la caminata que se realizará el próximo 4 de Octubre por Madre Bernarda ponemos a disposición los videos de los cantos que alegrarán durante la jornada a quienes acompañen el recorrido que partirá desde Recoleta # 500, comuna de Recoleta, hasta la Iglesia de la Casa Matriz en Avenida Providencia # 509. La selección de cantos estuvo a cargo de las hermanas Ana María Montenegro y Mariana Peña. Las voces en los videos son de las alumnas que en sus respectivos colegios estarán a cargo de la animación. Presentes estuvieron los Colegios: Santa Clara, Carmela Larraín, San José y Providencia de Temuco... felicitaciones a ellos por el compromiso.









septiembre 10, 2009

TE QUIERO CONTAR QUE BERNARDA...




Con alegría presentamos el resultado de un taller desarrollado en el pre-kinder del Colegio Santa Rosa (HH. de la Providencia). Bajo el nombre "Te quiero contar que Bernarda..." nos acercamos a las niñas para hablarles de Madre Bernarda, grande fue nuestra sorpresa cuando ellas no sólo nos contaron que era la fundadora de las Hermanas de la Providencia de Chile sino que vino en un barco, era bondadosa, cuidaba a los niños pobres, a los enfermos... también era linda, buena, feliz, alegre y una de las características de Madre Bernarda que más señalaron las pequeñas: "es buena de corazón".
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Es emocionante ver como las niñas se expresan de una manera tan simple de Madre Bernarda... para ellas no solo es la fundadora que vino de Canadá con "cinco monjitas" sino que entre ellas mismas se reconocen cualidades que Madre Bernarda tenía como el ser "buena compañera", "alegre", "feliz".
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En los dibujos la mayoría trata de plasmar el gran corazón, el viaje a Chile en barco, el cuidado de los niños sin padres... para algunas la alegría era un arco iris, para otras el azul del cielo...
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Agradecemos a la tía María Isabel darnos la oportunidad de escuchar lo que las niñas nos quieren contar de Madre Bernarda. En la actividad todas las pequeñas se llevaron a sus casas los dos últimos boletines de Madre Bernarda que nos aportó el Centro Bernarda Morin asi como un recuerdo de la actividad. Terminaron contentas por aportar y ser comunicadoras de esta Sierva de Dios.
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Proximamente esperamos escuchar a todos quienes nos quieran "contar que Bernarda ..."

septiembre 04, 2009

¡AMAR, EN ADELANTE, SERÁ TODO MI VIVIR!

Bernarda escribe esta sentencia “¡Amar, en adelante, será todo mi vivir!”1 cuando tenía 32 años mientras hace sus ejercicios espirituales; me hizo recordar a una hermana joven con la que converse hace un tiempo sobre el sentido del proyecto de vida, ¿Qué quiere Dios para mi? ¿qué nos va diciendo Dios en nuestro caminar? … incluso cuando nos sentimos agobiados, en ese momento me sentí ciertamente sobrecogida cuando ella me dice: “Yo amo a Dios con locura… esa locura me hizo tomar este camino” … solo pude guardar silencio, el mismo silencio que guardé por largos minutos al releer esa sentencia de Madre Bernarda escrita en 1864;

Hablar sobre la comprensión del “amor” en Madre Bernarda creo que nos animaría a escribir largamente, ella misma en muchos pasajes de su vida escribe sobre el amor a Dios, el amor de Dios y el amor al prójimo.

Aridez, sequedad, vacio son varias de las palabras que en las mismas memorias de donde está tomada la frase que da titulo a este posteo encontramos, sin embargo también dice: “Oigo como interiormente una voz que me dice con sumo amor ¿Por qué no se entrega por entero a mí?” tal vez la sincera y profunda comprensión del amor de Dios hace a Bernarda constantemente estar alerta a lo que Él va comunicándole, a pesar de sus momentos de “aridez, sequedad y vacio” siempre estuvo alerta a su llamada. Pero también hay un aspecto fundamental en ella que es el profundo conocimiento de sí misma, ello lo revela en sus memorias cuando reconoce tres grandes lecciones aprendidas en su infancia: es capaz de superar sus arrebatos de orgullo, es capaz de superar la tendencia a descalificar a los otros, Por último, aprende una lección que a través de su vida y obras nos enseña a nosotros: la solidaridad con el pobre, su entrega infinita al necesitado. Estas dos situaciones: la comprensión del amor de Dios (o mas bien la comprensión de que Dios es amor) y el conocimiento de sí misma llevan a Bernarda no solo a responder a la llamada de Dios sino que a transformar la manera en que ella comprende y por ende obra en el mundo.

A veces cuando nos sentimos profundamente desolados, devastados por lo que nos acontece tendemos a decir: oye Dios ¿dónde estás? ¿Por qué permites que esto me pase? Y un sinfín de otras expresiones que sólo hablan de la soledad en la que Dios “nos deja” en algunos momentos, ciertamente no es que nos abandone, tampoco que no nos trate de comunicar sino que sencillamente no estamos alertas, esto también porque hoy a veces nos vemos sobrepasados por las obligaciones, enfermedades, la familia, el exitismo … sencillamente nuestro mundo y no nos damos cabida a nosotros mismos(as) a descubrir nuestras luces y nuestras sombras; permitirnos tal como Bernarda esos momentos de “aridez, sequedad y vacio”. Aquí es donde Bernarda nuevamente se devela como modelo, sobre todo para nuestras (os) jóvenes... aprender a estar alertas a lo que Dios nos comunica (incluso en nuestros momentos de desolacion) y conocernos a nosotros mismos, así y desde ahí entonces podremos primero comprendernos, comprender el mundo y obrar con todos nuestros dones y virtudes en el él, dándole respuesta a nuestra vocación.

septiembre 02, 2009

AUDACIA Y FE

Ayer mientras conversaba sobre Madre Bernarda con una hermana (de la Providencia) recordé una reflexión que hace bastante tiempo había escrito sobre la audacia y la fe en Bernarda esto, porque mientras conversamos le comenté sobre la necesidad de "descaricaturizarla" pues SENTIA que como seglares a veces sólo nos quedamos con la imagen de la joven que junto a otras misioneras se embarca desde su natal Canadá y nunca más vuelve a ver a sus padres… Le dije: Ella es más que esa historia, es más que su biografía ¿Hemos sido capaces de comprenderlo?

¿Hemos sido capaces de comprender a esa mujer que traspasada por la fe trasciende a su tiempo y tal como ella, tener un intimo encuentro con la experiencia de Dios en nuestra vida?

Conversaba con esta hermana sobre la fe y el sentido de fidelidad al proyecto de vida que Dios tenía para ella, que Bernarda vive tan profundamente. ¿Acaso no es esta vivencia de Dios y la forma cómo ella vive el proyecto de Él para ella que la instala entre nosotras (os) y la hace actual? Le comentaba que al leer el evangelio del domingo (Mc. 7, 1-8,14-15,21-23) descubrí una sintonía con la propia Bernarda; cierto, pues ella vive a la luz del Evangelio y al descubrir y escuchar el proyecto de vida de Dios para ella, ser fiel a ello camina en su propia verdad.

Muchas veces hemos hablado de las virtudes en Madre Bernarda, ella escribe sobre la fe, el amor al prójimo … pero ella las vive; en este sentido el Papa Juan Pablo II dice que “cuando hablamos de virtudes… debemos tener siempre ante nuestros ojos al hombre real, al hombre concreto. La virtud no es algo abstracto, separado de la vida, sino que por el contrario, tiene profundas raíces en la vida misma, brota de ella y la forma”*

Bernarda es una mujer audaz pero esa audacia que nos invita a conocer es aquella que en la realidad, con sus riesgos y posibilidades, nos mueve a alcanzar una meta, un logro, tomar el desafío. No habían certezas ni caminos trazados pero abandona todo para decir SI a la misión a la que Dios la llamaba. (Dio respuesta a su vocación)

La audacia de Bernarda la encontramos en muchos pasajes de su vida, ella es capaz de abandonar una cómoda posición y en oposición de sus padres ingresar a una Congregación recién formada y muy pobre. Ella misma en sus memorias comenta sobre las noticias que circulan de la Congregación de la Providencia: se componía de mujeres ignorantes, cuyos modales y tratos eran igual de ordinarios … se alimentaban de restos de las mesas de otras comunidades, sus hábitos eran viejos y desteñidos… su ocupación era asistir a los moribundos, curar enfermedades horrorosas, recoger al huérfano” … en su opción por seguir los pasos de Jesús y los comentarios sobre esta Congregación la atrae y desafía.

Bernarda vive tan profundamente la experiencia de la FE que dice si al abandono material, dejar su patria y emprender su camino misionero. Porque por un lado la audacia nos obliga a caminar en la incertidumbre ¿qué vendrá? ¿ahora qué? ¿qué pasa si me suelto? ¿tendré lo suficiente, lo que quiero? Probablemente el miedo y nuestras inseguridades nos paralizarán, pero a Bernarda su profundo sentido de fe la hace caminar, ella misma nos dice “la fe nos enseña a hacer todas nuestras obras, interiores y exteriores por motivos sobrenaturales”. LA FE Y LA AUDACIA HICIERON A BERNARDA PEREGRINA, MISIONERA. La instala en el mundo y la acerca a nosotros (as).

Quizás hoy no necesitamos frente a nosotros un gran proyecto como el que a Bernarda la trajo a Chile para ser audaces, quizás sencillamente aceptando nuestro proyecto de vida, dándole cuerpo a nuestra vocación, caminar en nuestra verdad como lo hizo Bernarda. Hoy incluso el ser auténticos, con nuestros sentimientos, nuestra forma de pensar y de actuar, no estar pendientes del “que dirán” el mostrarnos frente los otros tal cual somos, sin escondernos bajo máscaras … nos cueste… ¡seamos audaces!

agosto 29, 2009

HA PASADO MUCHO TIEMPO ...

Ha pasado demasiado tiempo desde nuestro último posteo, no había caído en cuenta de eso hasta que alguien me dijo: ¿qué pasó que el blog se durmió? ... ¡incluso ya está terminando el Mes de la Providencia!.
A veces es bueno un tiempo de silencio, de espera, en la editorial del Boletín de Madre Bernarda N°26, año 2008. damos cuenta de eso... "la lógica siempre nos invita a avanzar, ir hacia la búsqueda de respuestas o quizás nuevas interrogantes pero a veces es precisop detenerse y meditar; encontrar en el camino andado no sólo nuevas preguntas, las caídas, las metas no alcanzadas, lo aprendido, reflexionar sencillamente sobre lo aprendido, la alegría por sencillamente ... avanzar y encontrar en ello el gozo profundo de dejarnos seducir por el ejemplo de vida de una mujer traspasada por la fe que trascendio a su tiempo y que nos invita a tener un íntimo encuentro con la vida"
Este tiempo de silencio que no fue intencional, solo sucedió... quizás muchos digan "la Providencia", ha sido un tiempo en que hemos tenido la oportunidad de ese intimo encuentro con Madre Bernarda, poco a poco les iremos contando. .. por ahora sólo quiero volver atranscribir un extracto de varias cartas que Madre Bernarda le escribe a sus padres,
Mi buen papá y mi buena mamá:Hace hoy once años, contados día a día, que yo me alejaba para siempre del lugar que me había visto nacer. Fue en este día, para siempre memorable, cuando yo me separaba para siempre de mis buenos padres… ¿quién diría las emociones que mi pobre corazón tuvo que soportar en esta ocasión?...Era demasiado prometer, me dirán ustedes; la naturaleza tiene sus leyes de las que el hombre no puede apartarse; pero no quería causar impresiones demasiado fuertes a mi buena mamá, y luego apreciaba tanto el estado religioso, que yo condenaba la ternura de mi corazón, que, a pesar de todo, se fundía en lágrimas. De vuelta de la Iglesia, no quise siquiera entrar a las habitaciones ni subir a los altos, temiendo que las puertas se me cerrasen obstruyéndome el paso. ¿Qué voz tan fuerte me había llamado? ¿quién podía imponerme tantos y tan penosos sacrificios? ¡Ah! Ya ustedes lo saben y se han sentido contentos. Nuestro Señor habiéndome elegido por esposa, no me había dado el sentimiento de la piedad filial, sino para inmolárselo por el sacrificio de la separación; pero este sacrificio, lejos de destruirlo, lo ha aumentado y purificado admirablemente. En este aniversario tan solemne para mi los invito a redoblar sus testimonios de acción de gracias por un beneficio tan grande; mi felicidad presente los obliga y la esperanza de la felicidad futura, de la que la vida religiosa es imagen, los invita igualmente a unir sus demostraciones de alegría con las mías; porque yo no tengo expresiones para decirles cuán feliz me siento. No es para enternecerlos el que yo venga a contarles de buena fe lo que experimenté a mi salida de nuestra casa.Adiós mis buenos padres. El cielo que nos espera después de algunos días que nos quedan aún sobre la tierra, es un lugar de felicidad perfecta y de gozo sin igual ¡hermoso cielo! ¿Cuándo nos reunirás en tu seno?Vuestra afectuosa y querida hijaSor Bernarda
Extracto tomado de las cartas que Madre Bernarda escribe a sus padres el 10 de Mayo de 1861 y el 20 de Enero de 1863

junio 30, 2009

BERNARDA, UNA MUJER ENRAIZADA EN CRISTO

Loreto León, novicia de primer año nos invita a reflexionar e ir religándonos “a Dios en Bernarda, en los más pobres de hoy; ella nos muestra el camino con humildad, con sencillez infinita”. En ella, Madre Bernarda es parte de su historia de vida. Así, el descubrir la vida de Madre Bernarda, descubre en ella una mujer enamorada de Dios que goza con y en Él. Sencillamente lo resume en cinco palabras: una mujer enraizada en Cristo.

Escribir para este Boletín* es para mi un don, pero a la vez un desafío. Hablar de Madre Bernarda en mi vida es como hablar de mi propia historia. Ella me invita a recordar que, siendo pequeña y estando en el Colegio Santa Clara, solía jugar alrededor de una pequeña parra que nos daba sombra y frutos pero también nos cobijaba. Más tarde aprendí que ellas son las plantas con las raíces más profundas. Por eso hablar de Madre Bernarda me invita a ese recuerdo.

Ella es una mujer enraizada en Cristo. Es ir descubriendo que Madre Bernarda no es Cristo, sino un camino para llegar a Él. Ella nos muestra el camino Providente del amor.

Su vida y su historia nos revela a una mujer enamorada de Dios, que goza con y en Dios, que no se resiste a Él llegando a escuchar: “ya no me resistirás más… desde hoy serás mi esposa y no amarás ninguna cosa fuera de mí”. ¿Pero sólo escuchó? No, también respondió.

Es impresionante como en ella todo es Providencia, desde su llegada a nuestra patria y su entrega al servicio de los pobres. Además está lejos de sus orígenes, pero ellos no están lejos de su corazón. ¡Qué osadía de su parte! entregarse a este viaje sin retorno. Eso me cala muy dentro, pues me pregunto: ¿Haría yo lo mismo?.

“YO NO QUIERO IR MÁS ALLÁ DE LO QUE ME PIDA LA OBEDIENCIA”

¡Qué obediencia! Cuando escuché por primera vez esta frase de Bernarda, casi me caí de espalda, verdaderamente es muy fuerte, siento que desde ese día buscar la voluntad de Dios no me ha dejado tranquila. Ella es Obediente y obediente con mayúscula, es una obediencia de escucha del Maestro como lo vemos en Abraham, María y tantos amigos(as) que en su anonimato buscan hacer la voluntad del Padre Providente, aunque sea, como generalmente ocurre, a costa de la propia voluntad. Cristo le pide algo más, la hace caer en una santa locura, la locura de la cruz, del amor, de servir a los pobres y huérfanos, ancianos y enfermos, locura que la hizo sensible a las necesidades del Chile que necesitaba acción en lo social, que necesitaba una visita de Dios a nuestro pueblo.

El Espíritu nos lleva a ser mujeres y hombres obedientes. Es Él quien da vida y mueve todas las cosas, es lo que nos impulsa, es el que impulsa a Bernarda. Él sopla donde quiere y como quiere. Captar el Espíritu nace de un abandono en las manos del Padre, es estar dispuesta(o) a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra que da vida y vida en abundancia (Cfr. Jn. 10, 10). Es enraizarse como una vid en el corazón de Quien nos creó y en Jesús. Bernarda es fiel al Espíritu. Ella es una mujer con visión de futuro, porque está impulsada por el Espíritu que la hace actuar con valentía, profetismo, cariño e infinito amor con quienes los designios de la Providencia se lo permitan. Ella nos enseña a ser iglesia y a tener la experiencia de iglesia, a ser pueblo de Dios.

Te invito a ti que estás leyendo estás líneas a que puedas ir religándote a Dios en Bernarda, en los más pobres de hoy; ella nos muestra el camino con humildad, con sencillez infinita. Espero descubrirlo y junto a ustedes ser levadura del amor, asumiendo la misión de “ser Providencia” para el necesitado que tiene nombre y rostro. Es un desafío en el cual Dios que nos creó con sus manos, se pone en nuestras manos…

Fraternalmente en la Providencia de Dios y en María Madre de Dolores.

Loreto León Soto
Novicia de primer año

* TEXTO PUBLICADO EN EL BOLETIN N°26 DEL CENTRO BERNARDA MORIN

junio 23, 2009

VISITA DEL POSTULADOR DE LA CAUSA




El 19 de Mayo, 2009, tuvimos la alegría de recibir la visita del postulador general de la causa de beatificación de Madre Bernarda Morin, el sacerdote romano, Padre Riccardo Petroni. El 20 de Mayo se inicia el itinerario de trabajo con la visita a la tumba de Madre Bernarda que se encuentra al interior de la Iglesia de la Casa Provincial. Posteriormente se visita el museo el que después de un arduo trabajo de restauración recibe a las(os) visitantes con una nueva imagen. Una vez terminadas estas visitas se da comienzo a un intenso trabajo, en la oficina del Centro Bernarda Morin.
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Es importante recordar que el proceso de la causa ha sido un proceso extenso y que una vez reabierto, el año 1995, estuvo guiado por las normas establecidas y dejadas por el ex postulador de la causa, el Padre James Fitzpatrick, siendo superiora provincial la hermana Claudia Vargas s.p. Todo el trabajo realizado por el Centro Bernarda Morin hasta ahora estuvo guiado por esas normas.
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El Padre Riccardo Petroni hace notar el largo periodo en que la causa ha estado abierta. Por eso se debe establecer qué elementos del gran y buen trabajo realizado hasta hoy, es necesario mantener. Como él mismo señala, se guarda todo el antiguo proceso y se conserva todo lo que es precioso, entre ello los testimonios de quienes conocieron a la Madre Bernarda, testimonios que estarán en el nuevo proceso. También indica que, el trabajo realizado por la comisión histórica desde el año 1995, será incluido en el nuevo proceso. Se prepara todo lo que guiará la causa a partir de ahora, esto es: apertura de un nuevo tribunal para iniciar nuevas sesiones con testigos, que entregarán testimonios sobre la fama de santidad de Madre Bernarda.
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En reunión con el señor Cardenal Arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco Javier Errázuriz, se le solicita que inmediatamente él reabra el proceso. Su respuesta es positiva. Por lo tanto se abrirá rápidamente el nuevo tribunal para cerrar la fase diocesana del proceso, antes de un año y llevar el trabajo realizado a Roma e iniciar así la fase romana del mismo.
Como parte de la nueva etapa se transcribirán todos los escritos de Madre Bernarda, después se tomarán algunos testimonios para finalmente abrir la tumba de Madre Bernarda porque es necesario prever la preparación de reliquias a partir de sus restos mortales.
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La visita del Padre Petroni culmina el Viernes 22 de Mayo, al reunirse con un grupo de hermanas, convocadas por la hermana superiora provincial, para darles a conocer el trabajo realizado en la visita e invitarlas a continuar comprometidas con la difusión de la vida, obra y virtudes de la Sierva de Dios.
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Han quedado nuevos desafíos, es un gran trabajo el que debemos cumplir de ahora en adelante. Se ha abierto además la posibilidad de conocer los escritos de Madre Bernarda. La hermana María Elisa Muñoz continúa como coordinadora de comunicaciones entre el postulador, y la congregación.

junio 19, 2009

LA PROVIDENCIA DE MAIPU TAMBIEN CELEBRA


El colegio Carmela Laarín de Infante (Providencia de Maipú) también ha celebrado los 156 años de presencia apostólica de la Congregación de las Hermanas de la Providencia en Chile. La obra, la antigua residencia Bernarda Morin y el actual colegio fue fundada en 1961.
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Una hermosa y sobrecogedora liturgia, donde la presencia de Madre Bernarda a través de pasajes de su vida y sus pensamientos nos introdujeron en un ambiente íntimo con ella. También hubo un momento en que guiados por la Hermana Mónica Corral nos detuvimos en la Madre Victoria Larocque, una de las siete fundadoras de la Congregación.
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Los profesores y personal administrativos del colegio fueron recibidos por la Hermana Inés Beros s.p. y la Superiora Provincial Hermana Angélica Alvear s.p. en Museo Madre Bernarda Morin para luego participar de la liturgia.
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Todos los años el colegio celebra con una gran eucaristía la llegada de las Hermanas de la Providencia en el Templo Votivo de Maipú, ahí toda la comunidad educativa se une en una gran celebración.
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Gracias por vivir profundamente el espíritu de la Providencia y el compromiso que tienen con la Causa de Beatificación de Madre Bernarda.

156 AÑOS DE PRESENCIA APOSTOLICA




"Tuya soy, Señor, haz de mí lo que quieras. Si te place que vaya al fin del mundo aquí me tienes, pronta estoy. No temeré nada si tú me envías. Ojalá tuviese en esto ocasión de probarte mi amor" (Madre Bernarda Morin)

Con alegría recibimos la invitación a partcipar junto a las Hermanas de la Congregación en la celebración de sus 156 años de presencia apostólica en Chile. Para alegría y sorpresa de todos el museo Madre Bernarda estuvo abierto a partir de las 15:00 hrs. que con una imagen renovada después de un arduo trabajo realizado por un equipo de profesionales, recibe actualmente a las(os) visitantes y nos invita a un recorrido a lo más íntimo de la vida de Madre Bernarda.
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Pero lo que nos convocaba era celebración de la presencia apostólica de la Congregación de la Providencia en Chile, cuya fundadora en nuestro país es Madre Bernarda.
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La eucaristía presidida por el padre Maximiliano Parra y preparada por la Casa de Formación de la Congregación se inició con la invitación por parte de la novicia y pre novicia quienes recordaron la llegada de las hermanas a Chile y algo muy importante que no debemos olvidar, Bernarda no vino sola, cinco hermanas acompañaron la larga odisea que las trajo finalmente a Chile: Sor Victoria Larocque, una de las siete fundadoras de la Congregación en Montreal; Sor Amable Dorión, Sor María de Sagrado Corazón Berad y la novicia (en ese momento también lo era Madre Bernarda) Benjamina Worwoth.
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La gran y vasta obra de la congregación en Chile hoy está presente en las ciudades de Antofagasta, Tocopilla, La Serena, Ovalle, Sotaqui, Llo lleo, Valparaíso, Limache, Santiago, Linares, Concepción y Temuco. Desarrollan su misión apostólica en los ministerios de acción social, educacional y parroquial. El camino que Madre Bernarda hoy lo siguen ellas viviendo el carisma que la beata Madre Emilia Gamelin, fundadora de la congregación de la Providencia en Canadá selló en esta gran obra: "humildad, caridad y simplicidad".
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" Vivamos con audacia nuestro carisma en un mundo en evolución"
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Al termino de la Eucaristía las hermanas despidieron a todos quienes las acompañaron en esta celebración. ¡Felicidades a todas!

junio 14, 2009

MADRE BERNARDA

Madre Bernarda

aquí estamos tus hijas reunidas

en torno al Padre Providente

Madre Bernarda

dinos que hacer para seguir a Cristo Jesús

como hacer para aumentar nuestra fe.

Unámos nuestras voces,

salgamos a caminar,

la Providencia proclamar.

Madre Bernarda

tú eres un modelo de alegría y entrega

al pobre y afligido.

Madre Bernarda dinos que hacer

para confiar y abandonarnos como hacer

para calmar nuestra sed.

Unámos nuestras voces,

salgamos a caminar,

la Providencia proclamar.

(letra y música: Hna. Mariana Peña s.p)

JOVENES CON BERNARDA




"Este amigo a quien yo te recomiendo y que está siempre cerca de tí es el dulce, el amable Jesús. Tómalo por tu más íntimo confidente; enciérrate a menudo en su divino corazón, escúchale sus celestiales inspiraciones, consulta con Él todos tus proyectos y sé su amiga fiel. Créme que la amistad del adorable Jesús te causará goces infinitos..." Madre Bernarda Morin, Sierva de Dios (extracto de la carta a su sobrina Veneranda, 29 Mayo 1873
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Con alegría recibimos en la Casa Provincial a las jóvenes de los colegios Providencia reunidas para tener un encuentro con Bernarda. Animadas no sólo a conocer a Madre Bernarda a través de sus datos biográficos y su extensa obra, sino que a traves de como ella como joven, como mujer vivió su vida; como vive sus virtudes y en sus escritos podemos encontrar una gran fuente de inspiración para nosotros hoy. Podemos ver a Bernarda como un modelo.
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Gracias a los colegios: Sagrados Corazones y Providencia de la Serena, Providencia de Ovalle y San José, Santa Clara, Santa Rosa y Carmela Larraín de Infante de Santiago por acoger nuestro llamado de invitar a nuestras jóvenes a unirse a la causa de beatificación.

junio 11, 2009

156 AÑOS DE PRESENCIA APOSTOLICA

La Congregación de las Hermanas de la Providencia, fundada en Montreal en 1843 por la Beata Emilia Gamelin y en Chile, el 17 de Junio de 1853, por la Sierva de Dios Madre Bernarda Morin, invita a la celebración de sus 156 años de presencia apostólica en Chile. Se oficiará una Eucaristía el Miércoles 17 de Junio, a las 16: 30 hrs, en la Iglesia de la Casa Provincial (Av. Providencia 509). A partir de las 15:00 se podrá visitar el Museo Madre Bernarda Morin ubicado en la entrada de la Iglesia.

mayo 12, 2009

CON BERNARDA, CAMINO A LA SANTIDAD


“Es semejante a una semilla de mostaza; al sembrarla, es la más pequeña de todas las semillas que se echan en la tierra, pero una vez sembrada, crece y se hace más grande que todas las plantas del huerto y sus ramas se hacen tan grandes que los pájaros del cielo buscan refugio bajo su sombra” (Mc 4, 31-32)
Nos volvimos a encontrar, tal como el año pasado en la eucaristía que por segundo año consecutivo organiza el comité pro beatificación Madre Bernarda Morin. Para el Sábado 9 de Mayo recién pasado, la invitación se hizo extensiva a quienes han hecho de su vida un modelo a seguir y a quienes recién la están conociendo, ha trabajar por ella, alimentando la llama que mantiene vivo su carisma pues la certeza de nuestro compromiso no sólo será su proclamación como Beata Bernarda Morin, hoy Sierva de Dios sino que, haber sido por sobre todo, partícipes de su acción evangelizadora.
Sin duda sólo nos queda agradecer a todos quienes nos acompañaron, la gran convocatoria nos anima a seguir comprometidos con su causa de beatificación.
Estamos ciertos que la presencia de la comunidad de la hermanas de la Providencia, cuya fundadora en Chile es Madre Bernarda, junto a las alumnas (os), ex alumnas, padres y apoderados, profesores (as), Asociados Providencia, la comunidad del Pensionado Nuestra Sra. De Dolores y amigos (as) ha estado animada en el espíritu que la Providencia ha sabido alimentar en cada uno de nosotros (as).
No dejaremos, por cierto, de agradecer las oraciones de quienes en la distancia nos acompañaron.

Hemos sido testigos y somos testimonio por qué no decirlo, juntos, ¡formamos un gran equipo!.

mayo 11, 2009

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mayo 01, 2009

Ser Iglesia, sirviendo a la patria


Misionera, servidora de los pobres.


Uno de los aspectos sobresalientes que afloran en la personalidad de Madre Bernarda es que siendo ella de nacionalidad canadiense, sin embargo, logró una identificación con el "ser chileno", hasta tal punto que pudo cumplir a la perfección su misión de educadora al servicio de los niños huérfanos. Penetró la idiosincrasia de nuestra sociedad, de modo que conocía perfectamente las fortalezas de nuestro pueblo, sus momentos de generosidad, pero también, sus mañas y caprichos, lo cual ha quedado estampado en sus numerosas cartas. Supo captar el cariño tanto de los bienhechores del Hogar de la Providencia, como de los familiares de los niños. Esta identificación cultural no le fue fácil, ya que como misionera de una Congregación extranjera, debió superar el fuerte nacionalismo que caracterizaba a esa primera expedición canadiense de Hermanas de la Providencia. A pesar de estar inserta en ese contexto, ella comprendió que el servicio a la Iglesia en Chile le exigía que para "ser Providencia" debía enfrentar el difícil momento en que sus hermanas se habían declarado enrebeldía contra el Arzobispo Valdivieso. Dicha opción le fue muy dolorosa, pero, desde el punto de vista de la fe, Madre Bernarda vio, en el Obispo diocesano y en la misión que éste le encomendaba, la voluntad de la Providencia.

A partir de ese momento trascendental en la vida de Madre Bernarda, ella descubre en la Iglesia chilena, un profundo sentido patrio, esto es, que al estar unida al Estado había asumido la misión de ser una colaboradora leal, especialmente en los momentos difíciles, que cada cierto tiempo enfrentaba el país, como era la guerra, las pestes y los terremotos. Si bien, la Iglesia luchaba por su libertad interna, especialmente en la superación del Patronato estatal, sin embargo, su profunda vocación de solidaridad, inspirada en el Evangelio, la inducía a poner sus organizaciones al servicio del bien común en caso de conmoción interna. En consecuencia, Madre Bernarda percibe que para insertarse en la Iglesia chilena, su Congregación no podía quedar encerrada en el convento, sino que debía manifestar su solidaridad, en caso de emergencia, poniendo, al servicio de los que sufren, sus edificios y todo el personal de sus casas. La gran lección que Madre Bernarda aprende de la jerarquía y del catolicismo chileno es que: "Se es Iglesia, sirviendo a la patria". En consecuencia, serán muchos los momentos en que ella pone al servicio del bien común, todo lo que pertenecía a la Congregación de la Providencia, pero, especialmente, lo hará en circunstancias históricas que queremos destacar en esta publicación.


2.- Epidemia de viruela. 1872.

En el invierno de 1872, la ciudad de Santiago y sus alrededores fue azotada por la epidemia de la viruela, la cual por su intensidad rebalsó los hospitales existentes en la ciudad. Ante esta calamidad pública, la Arquidiócesis de Santiago, con el apoyo del Gobierno y de algunos particulares, organizó el Lazareto de Santa Isabel. A tal fin, el ejército cedió, por el tiempo que arreció la peste (13 de Julio al 9 de Septiembre), el edificio donde funcionaba la Escuela Militar. La gran dificultad era quien se haría cargo de dicho Lazareto. Ante esta emergencia Madre Bernarda pone a disposición de las autoridades eclesiásticas y civiles, su persona y su comunidad. En tiempo record, no sólo organizó cien camas al servicio de las contagiadas, sino que además, transformó dicho centro asistencial en un punto de convergencia del voluntariado de la ciudad, adonde acudieron religiosas de otras Congregaciones y diversos exponentes de las familias católicas. Ciertamente, la puesta en marcha del Lazareto de Santa Isabel con todas sus reparticiones fue una demostración de las grandes cualidades propias de Madre Bernarda, esto es, su gran sabiduría, su capacidad organizativa y su bondad enérgica.

Al término de la epidemia, es decir, al devolver la Escuela Militar, la Iglesia católica podía decir con orgullo que su colaboración había sido significativa, ya que la obra de solidaridad de las Hermanas de la Providencia había respondido con creces a la demanda del momento. Dicho éxito había exigido largas horas de trabajo intenso y sacrificado. El ejemplo de Madre Bernarda, su disponibilidad de trabajo a toda hora creó una atmósfera en el Lazareto de Santa Isabel, impregnada en la mística del sacrificio solidario y de la confianza en la Providencia.


3.- Los Hospitales Militares de Sangre.

El conflicto armado, que sostenía Chile por la conquista del salitre, en contra de la unión de Perú y Bolivia, tenía como consecuencia, de las sangrientas batallas libradas en el desierto, una gran cantidad de heridos, los cuales fueron derivados hacia el puerto de Valparaíso. A partir del 15 de Noviembre de 1879, barcos cargados de oficiales y soldados heridos comenzaron a llenar los hospitales existentes en la ciudad, los cuales al poco tiempo ya no dieron abasto.

Ante esta situación el Gobernador Eclesiástico de Valparaíso Monseñor Mariano Casanova, solicitó a las Hermanas de la Providencia, destinaran el Asilo San José, que ellas tenían en dicha ciudad, para atender a los heridos de la guerra, transformándolo en Hospital de Sangre. Madre Bernarda, junto con dar el permiso, entendió que no se trataba simplemente de ceder un edificio, sino que había que implementar y organizar un hospital en cuanto tal, por lo cual reforzó el personal religioso de esa comunidad, enviando a Sor Teresa de Jesús Zamudio y a Sor María Luisa Villalón, ambas integrantes del Consejo General de la Congregación. Personalmente mantuvo la supervisión de ese Hospital Militar de Sangre, a lo largo de los dos años que duró la atención de las víctimas de la guerra del Pacífico ( 15 - XI - 1879 al 16 - XI - 1881). En este hospital fueron atendidos 1433 chilenos, 63 peruanos y 33 bolivianos, es decir, un total de 1529 soldados. La atención dispensada por las hermanas y, en general por todo el personal contratado en dicho hospital fue de gran calidad humana. Para evitar posibles conflictos entre los heridos se les dividió en tres secciones: La de los oficiales peruanos y bolivianos; la de los soldados peruanos y bolivianos y la de los soldados chilenos. La presencia y la bondad de las religiosas hizo posible que, tanto médicos como enfermeras, no hicieran distinción entre los enfermos nacionales o extranjeros y fueran capaz de ver en el herido, no al enemigo, sino al ser humano. El ambiente amable y acogedor hizo que la atención religiosa sacramental fuera acogida, por todos esos rudos militares, como un gesto de solidaridad humana. En especial la recepción del Santísimo Sacramento.

En sus crónicas Madre Bernarda nos informa que la atención clínica, en el campo de la cirugía, en esos tiempos, usaba comúnmente para cauterizar las heridas el agua hirviendo o el fierro candente. Agravando la difícil situación del Hospital de Sangre de Valparaíso, la noche del 14 al 15 de Julio de 1880 se produjo el incendio de la capilla del hospital. Al día siguiente, el 16 de julio, se produjo en el puerto un desembarco inesperado de heridos. Los más graves fueron derivados al hospital de la Providencia. Como muestra del ambiente solidario que reinaba en ese hospital se vio con admiración cómo algunos enfermos, en un gesto heroico, cedían sus camas a los heridos recién llegados. Ese clima tenía un alma, ella era Madre Bernarda quien incentivando la piedad de todos los enfermos que allí se restablecían, consiguió los recursos para reedificar la capilla incendiada, la cual fue consagrada a Nuestra Señora del Carmen.

Valparaíso no fue el único Hospital Militar de Sangre que aceptó y atendió la Congregación de la Providencia, bajo la sabia conducción de Madre Bernarda. A partir del 15 de Noviembre de 1879 y hasta el 16 de Noviembre de 1881, el gobierno solicitó al Arzobispado hacerse cargo del Palacio de Exposiciones de la Quinta Normal que había sido transformado en el Hospital Militar de Sangre Nuestra Señora del Carmen. De inmediato la autoridad eclesiástica solicitó a Madre Bernarda asumiera dicho compromiso, ya que su recuerdo estaba presente en la excelente atención que había dispensado a los contagiados con la viruela. De inmediato ella asumió personalmente la organización y dirección de dicho Hospital de Sangre. Si bien estaba fuertemente recargada de trabajo por ser Superiora General de la Congregación y además, con la atención del Hospital de Sangre de Valparaíso, mantuvo su serenidad, su gran capacidad de mando y esa bondad contagiosa que trasuntaba una fuerza espiritual extraordinaria. Para ella la Providencia era una fuerza interior que la hacía enfrentar los más grandes desafíos de la historia.

La comunidad de Hermanas del Asilo del Salvador, que estaban al lado, sin suspender sus tareas ordinarias, se consagraron a la atención de los militares curando sus heridas, dispensándoles los remedios y preparándoles las comidas. Es interesante destacar que todo el personal que trabajaba en el Asilo del Salvador, incluso, las niñas internas cumplieron horarios de atención a los heridos. En un gesto que realmente manifiesta el clima de familia que se creó entre las hermanas y los militares heridos, es importante señalar que la ropa de los pacientes era lavada en la Casa Central de la Providencia. A fines de 1881, cuando el número de heridos había descendido y los hospitales de la ciudad podían atenderlos, Madre Bernarda dio aviso al Intendente de Santiago, Sr. Zenón Freire de su determinación de dejar el hospital, pues la misión estaba cumplida. La carta con que el señor Intendente insiste en que continúen prestando sus servicios constituye toda una evaluación laudatoria del desempeño que han tenido las religiosas, pues la entrega del hospital: "...importa a mi juicio, una pérdida irreparable, porque no hay quienes puedan reemplazarlas en su celo y solicitud en la santa y patriótica tarea en que están empeñadas".1

A este juicio de reconocimiento por parte de las autoridades es preciso agregar el cariño y la gratitud que los sobrevivientes, de ambos hospitales, guardaron hacia las hermanas. El recuerdo de haber tenido a su lado una enfermera religiosa que con gran bondad curaba sus heridas y les confortaba con la palabra de Dios, marcó la vida de esos rudos soldados y oficiales, tanto chilenos como peruanos y bolivianos. La experiencia de los dos Hospitales Militares de Sangre, en Valparaíso y Santiago, significó, en la experiencia formativa que Madre Bernarda ofreció a las Hermanas de la Providencia, una escuela de educación de la sensibilidad ante el dolor y el sufrimiento. Descubrir a Cristo crucificado en los sufrimientos de un militar con su cuerpo destrozado y moribundo, impactó para siempre las vidas de esas religiosas.


4.- Condecoración al Mérito

En diversos momentos la sociedad chilena se sintió impactada por la forma, tan oportuna y eficiente, cómo Madre Bernarda y sus hijas enfrentaron situaciones de catástrofe o calamidades públicas, tales como las que ya hemos hecho referencia. Sin embargo, existieron muchas otras, entre las que debemos nombrar la Revolución del 91, en que la Casa de la Providencia del Asilo del Salvador, en la Quinta Normal, volvió a atender a los militares heridos, tanto del bando Balmacedista, como de los Constitucionales. En cada catástrofe que sacudía al país Madre Bernarda se multiplicaba, no conocía descanso. En el terremoto de Valparaíso de 1906, su entrega fue total. Noche y día estuvo buscando donde albergar a los niños, organizando la ayuda con los propios sobrevivientes e iniciando de inmediato la reconstrucción de la Casa de la Providencia. Su tranquilidad operante y carismática organizó múltiples iniciativas, que la constituyeron en un motor desde donde se expandía la solidaridad efectiva.

En conclusión, Madre Bernarda encarnó el ideal de ser Providencia en el servicio a los pobres y a los necesitados. En esta dimensión servir, a la patria, en los soldados heridos, como en los niños abandonados, en las víctimas de pestes o terremotos constituyó para ella un signo de maternidad y de bondad. Su vida como religiosa le hizo desarrollar una gran calidad afectiva hacia las personas que sufren. Servidora de los pobres se constituyó en la expresión de un compromiso social, fruto de su espiritualidad, que la llevaba a aceptar positivamente toda vez que el Arzobispo le solicitaba un servicio de la Iglesia hacia la patria.

El Gobierno de Don Arturo Alessandri Palma, en las vísperas de sellar el documento de separación de la Iglesia del Estado descubrió en ella el paradigma de una Iglesia que, en nombre de Cristo y del Evangelio, es parte de esta nación en el servicio al pobre, al necesitado, al bien común de la patria. En el texto con que se le otorgaba la Medalla de Condecoración de primera clase, el 27 de junio de 1925, se declara:"El gobierno ha querido exteriorizar en tal forma el alto aprecio que le merece la larga y ejemplar labor que usted ha desarrollado en Chile, en servicio de la infancia abandonada y de diversas y meritorias obras benéficas" En esa Cruz de oro viejo, con que el Gobierno condecoró a la Madre Bernarda Morin, en nombre de toda la nación, se expresó el reconocimiento de las enfermas de viruela, de los heridos de la Guerra del Pacífico, de los niños y necesitados que reconocieron en ella a la Madre que hizo de Chile su patria y por eso, en agradecimiento, pusieron en su pecho, como queriéndola arrancar de nuestro cielo, una réplica de la "Cruz del sur".


Fernando Aliaga Rojas. Dr. Historia

1. Historia de la Congregación de las Hermanas de la Providencia de Chile. Tomo I, pág. 429
* Publicado originalmente en Boletín Madre Bernarda Morin, Sierva de Dios. "Signo de la caridad compasiva". N°23, año 2007. Centro Bernarda Morin

abril 24, 2009

PERO, ¿QUIÉN ES BERNARDA MORIN?


Madre Bernarda Morin nace en Saint Henri de Lauzon, Provincia de Quèbec (Canadá), el 29 de Diciembre de 1832 siendo bautizada al día siguiente con el nombre de Venerance.

Siendo pequeña, aprende importantes lecciones en el seno de una familia profundamente católica. Es ahí donde recibe una orientación clave para su vida. Reconoce la presencia enriquecedora de su madre, con ella se entrega a un diálogo directo, y entre ellas se da una relación de dos personas adultas, no se basa en la prohibición sino, en la orientación de Venerance hacia un proyecto de vida como mujer.

Venerance reconoce que las correcciones de su madre tienen un profundo significado en su vida.Mostrando un profundo conocimiento de sí misma revela en sus memorias tres grandes lecciones aprendidas en su infancia: es capaz de superar sus arrebatos de orgullo, de superar su tendencia a descalificar a otros y por último aprende una lección que a través de su vida y obras nos enseña a nosotros: la solidaridad con el pobre, su entrega infinita al necesitado.

“las cosas de esta vida no tenían atractivo para mí. Sentía habitualmente la dulce presencia de mi Dios en el interior de mi alma; conversaba con El con toda sencillez, le manifestaba mis deseos y sobre todo le repetía muchas veces que lo amaba de todo corazón. El Divino Salvador, me correspondía haciendo sentir a mi alma con luz clarísima, que El también me amaba mucho”
Vive intensamente su juventud con las diversiones propias de su edad, sin embargo, con apenas 14 años siente que ha surgido una intensa lucha interior, mantiene constantes diálogos con el Señor al que finalmente le manifiesta: “yo no tendré tranquilidad ni reposo mientras no esté colgada contigo en la cruz. Manifiéstame tu divina voluntad, ya que yo haré lo que Tú quieras”.

Así, abraza la vida religiosa.

El 10 de Mayo de 1850, con casi 18 años, Venerance abandona su hogar sin imaginar que el camino que la llevaba junto a su padre a Montreal sería un viaje sin retorno.


“La necesidad de amar que juntamente con la vida de mi corazón iba desarrollándose hallaba su satisfacción y goce en Dios Nuestro Señor, centro del contento y reposo de mi alma, pues entendía que me hallaba en el mundo sólo para amar, servir y glorificar a un Dios tan bueno;”

El 11 de Mayo, Venerance entra al Noviciado de las Hermanas de la Providencia. Hacia fines de ese año, junto con recibir el hábito de la Congregación, toma el nombre de Bernarda. El 22 de Agosto de 1852 hace su profesión religiosa en Sorel, a los dos meses es destinada a Oregón junto a cuatro religiosas; entre las cinco misioneras elegidas, Sor Bernarda era la más joven, pero, en lacomunidad religiosa le reconocían dotes excepcionales.

La pequeña comunidad de misioneras se encontró ante grandes dificultades para su subsistencia y después de un tiempo de penurias, deciden regresar a Montreal. Regresan a San Francisco de California, allí se les ofrece como única alternativa el realizar el viaje por el Cabo de Hornos en un pequeño barco chileno llamado «Elena»; vivieron la travesía por el océano, entre tormentas y amenazas del capitán del barco.

La histórica mañana del 17 de Junio de 1853, la Comunidad de las Hermanas de la Providencia llegan al Puerto de Valparaíso estaba señalada por la Divina Providencia para ser el inicio de la verdadera misión que les tenía reservada. Diez años más tarde Sor Bernarda es nombrada Superiora de la Comunidad; Durante 45 años lleva el gobierno de la Congregación. El país entero admiraba su amplio apostolado en favor hacia los niños abandonados, los pobres y enfermos, la educación femenina a todo nivel y las misiones entre los mapuches.

Muere el 4 de Octubre de 1929.

abril 22, 2009

UN ÁRBOL FRONDOSO

Madre Bernarda, fue considerada como el árbol frondoso que da sombra y bienestar, sus virtudes las vivió intensamente, dejando una huella indeleble en la historia de nuestro país y en todas y cada una de las obras que fundó en Chile.
Humildad

“Sus buenos sentimientos me sirven de estímulo y me obligan a hacer nuevos esfuerzos para ser merecedora de ellos. No me costará hacerlo porque las amo a todas de corazón, y con el mayor gusto hago lo que me permite mi pequeñez, ayudada por Dios” (C.C. pág. 6)
Caridad

“Amar a Dios es una felicidad incomparable…, ensancha nuestro corazón y comunica una fortaleza sobrenatural; no es así el amor al prójimo, que con cortas excepciones pide innumerables sacrificios…. pero en cambio, es la primera virtud y la más agradable a Dios que podamos ofrecerle, porque Dios recibe y toma como hecho a Si mismo lo que hacemos al prójimo, sea en bien o en mal” (C.C. pág. 89-90)

Simplicidad

“Todas deseamos algún bien, algún alivio en este mundo, algún consuelo que nos ayude a soportar las contradicciones y penas de esta vida; pero ante todo, conviene convencerse bien de que este descanso no lo encontraremos sino en la fe viva y práctica; en el silencio, en la oración…” (C.C. pág. 9-10)

Abnegación

“No nos demos por cansadas en el servicio de Dios ¡valor! El premio de un solo acto pequeño de vencimiento y de trabajo en las obras de nuestra santa vocación, la más pequeñita regla que se observe por amor de Dios, vale más y no tiene comparación con todas las riquezas y honores de la tierra” (C.C. pág. 95)

Silencio

“El silencio y el recogimiento….. facilitan los buenos pensamientos y dan tiempo para todo. No nos detengamos nunca en oír … chismes, susurraciones ni murmuraciones. Si no hubiese quien oyese estas cosas no habría quien las hablase. No hablemos mal de nadie. … no seamos corredoras de noticias, de partidos, de asuntos que dividen los corazones y acaban con la caridad” (C.C. pág. 95)

Paciencia

“En la vida humana se encuentran muchas dificultades, de las cuales algunas son más difíciles de vencer que otras…. Dios prueba y hace participantes de la cruz de su Divino Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, a los que más ama. Si aceptamos esas cruces con buena voluntad y paciencia se aligeran grandemente. Si las recibimos con amor, convierten su amargura en un sabor divino” (C.C. pág. 60)


Fe

“La fe nos enseña a conocer a Dios, a amarle, servirle y a hacer todas nuestras obras interiores y exteriores por motivos sobrenaturales. La fe no se comunica a un corazón soberbio; obra por medio de la humildad” (C.C. pág. 17-18)

abril 19, 2009

HERMANAS PIONERAS


Hermana María del Pilar, nació en la ciudad de Temuco, el 29 de Enero de 1899, y consagró 60 años de su vida en la Congregación de las Hermanas de la Providencia, a llevar la Buena Noticia, con alegría, generosidad y ardor misionero a quienes ella llamaba los “predilectos de Dios”.

Con su alma de niña, llegó a todos los rincones donde había un servicio que prestar o una lágrima que enjugar. Allí procuró siempre dejar una semillita la que a través del tiempo ha brotado. Muchas anécdotas y testimonios cuentan cómo ella, a lo largo de toda su vida, trató siempre de vivir en la verdadera alegría de los hijos e hijas de Dios

Falleció en la enfermería provincial el 2 de Agosto de 1983. Su concurrido funeral fue un claro testimonio para decir que ella cosechó lo que sembró. Al hacer un resumen de su vida, se puede decir con Guy de Larigaudie: “Mi vida entera no ha sido más que una larga búsqueda de Dios. Por todas partes, siempre, a todas horas, he buscado su huella o su presencia. La muerte no será para mí más que un maravilloso encuentro”.

Herencia:

Hermana María del Pilar, fue una Apóstol y misionera incansable, ni su salud, ni sus años, le impidieron salir por los campos y montañas, a caballo o en carreta para evangelizar, contagiar con su alegría, llevar palabras de consuelo y esperanza, especialmente a los más necesitados, de quienes se expresaba con cariño y respeto reconociendo en ellos y ellas a las personas privilegiadas del amor de Dios.

El testimonio de su vida, nos anima a ser mujeres arriesgadas y alegres en el compartir la Buena Nueva.

Gracias Hna. María del Pilar, por tu ejemplo de vida que nos invita a ir hacia los más necesitados de nuestras sociedades y ser como tú reflejo del amor misericordioso de la Providencia.

abril 13, 2009

MATERNIDAD MADRE BERNARDA

Nadie llevó con mayor propiedad el título de Madre que ella; su corazón generoso reemplazó a miles de corazones maternos en la esmerada atención de niños huérfanos.
Toda persona debe su existencia a la actividad generadora de una madre. Para la congregación de las Hermanas de la Providencia, la figura de Madre Bernarda se proyecta como luz que sobrevive en el tiempo, que engendra vida nueva, como la tierra fértil, perpetuando la esencia de su entrega a través de generaciones.

Nadie llevó con mayor propiedad el título de Madre que ella; su corazón generoso reemplazó a miles de corazones maternos en la esmerada atención de niños huérfanos.

Para las hermanas, su amor maternal endulzó los grandes deberes de la vida religiosa. Fue una verdadera escuela de espiritualidad y de for-
mación religiosa. Su trato y su presencia irradiaban simpatía y bondad. Sus gestos y su modo de ser imponían respeto, y la tranquilidad de su espíritu era una invitación a la conformidad con los designios de Dios.

Madre Bernarda comprendió que la maternidad constituye una respuesta de fe, que adquiere su valor más verdadero, sólo a la luz de la alianza con Dios, una maternidad de orden superior, una maternidad según el Espíritu. Toda su preocupación fue su congregación, sus hermanas, los niños. Con frecuencia visitaba las comunidades, trasladándose de un lugar a otro del país, aún en edad avanzada.

La Madre Bernarda es esencialmente entrega. Somos deudoras de su actividad materna. Nos dio serenidad y alegría; fue fuente de consuelo. Su vida fue un espejo de virtud.

Setenta y siete años de labor infatigable; una larga vida consagrada que dejó huellas de heroísmo, en asumir el dolor, prodigar el bien en absoluta conformidad con la voluntad de Dios. Enseñó con su vida el respeto y amor a los superiores eclesiásticos de la Iglesia de Chile y Montreal, y al Santo Padre, convirtiéndose en un símbolo de modelo de Iglesia, acogedora y preocupada por los pobres y necesitados, sean niños, ancianos o enfermos.

La vida y el espíritu de Madre Bernarda permanecerán a través de los años y de las generaciones como un modelo acabado de virtudes propias de religiosas santas.

La reconoceremos como una perfecta religiosa. La veneramos como una Madre ejemplar. La recordamos como una estrella que orienta nuestra vida religiosa.

Nuestra gratitud no tiene sentido si nosotras no tratamos de ser madres que irradien su legado de profunda confianza en Dios Padre y la tierna compasión de Nuestra Señora de Dolores.
Hna. Mónica Pérez sp
*publicado en el Boletín N° 24 del Centro Bernarda Morin

marzo 23, 2009

Museo Madre Bernarda




El Museo Madre Bernarda Morin se encuentra a la entrada de la iglesia de la congregación de las Hermanas de la Providencia. A cargo del Centro Bernarda Morin en él se encuentran objetos personales de Madre Bernarda como los retratos de sus padres y el baúl en el que trajo sus pertenencias al embarcarse desde Canadá, entre otros.

marzo 13, 2009

La Cuaresma, Camino hacia la Pascua*

Invitación a la penitencia

1. La palabra penitencia se repite en muchas páginas de la Sagrada Escritura, resuena en la boca de tantos profetas y, en fin, de modo particularmente elocuente, en la boca del mismo Jesucristo: «Arrepentios, porque el reino de los cielos está cerca» (Mt. 3,2). Se puede decir que Cristo introdujo la tradición del ayuno de cuarenta días en el año litúrgico de la Iglesia, porque Él mismo «ayunó cuarenta días y cuarenta noches» (Mt 4,2), antes de comenzar a enseñar. Con este ayuno cuadragesimal, la Iglesia, en cierto sentido, esta llamada cada año a seguir a su Maestro y Señor si quiere predicar eficazmente su Evangelio.

Convertirse a Dios

2. La penitencia en sentido evangélico significa sobre todo conversión. Bajo este aspecto es muy significativo el pasaje del Evangelio del Miércoles de Ceniza. Jesús habla del cumplimiento de los actos de penitencia conocidos y practicados por sus contemporáneos, por el pueblo de la Antigua Alianza. Pero al mismo tiempo somete a crítica el modo puramente externo del cumplimiento de estos actos: limosna, ayuno, oración, porque ese modo es contrario a la finalidad propia de los mismos actos. El fin de los actos de penitencia es un más profundo acercarse a Dios mismo para poderse encontrar con Él en lo íntimo de la entidad humana, en el secreto del corazón.

«Cuando hagas, pues, limosna, no vayas tocando la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas... para ser alabados de los hombres... ; No sepa tu izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna sea oculta, y el Padre que ve lo oculto te premiará.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas..., para ser vistos de los hombres..., sino... entra en tu cámara y, cerrada la puerta, ora a tu padre que está en lo secreto; y tu Padre que ve en lo escondido, te recompensará.

Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas..., (sino)... úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará» (Mt. 6,2).

Por lo tanto, el significado primero y principal de la penitencia es interior, espiritual. El esfuerzo principal de la penitencia consiste en entrar en sí mismo, en lo más profundo de la propia entidad, entrar en esa dimensión de la propia humanidad en la que, en cierto sentido, Dios nos espera. El hombre exterior debe ceder –diría– en cada uno de nosotros al hombre interior y, en cierto sentido, dejarle el puesto. En la vida corriente el hombre no vive bastante interiormente. Jesucristo indica claramente que también los actos de devoción y de penitencia (como el ayuno, la limosna, la oración) que por su finalidad religiosa son principalmente interiores, pueden ceder al exteriorizan corriente, y, por lo tanto, pueden ser falsificados. En cambio, la penitencia, como conversión a Dios, exige sobre todo que el hombre rechace las apariencias, sepa liberarse de la falsedad y encontrarse en toda su verdad interior. Hasta una mirada rápida, breve, en el fulgor divino de la verdad interior del hombre, es ya un éxito. Pero es necesario consolidar hábilmente este éxito mediante un trabajo sistemático sobre sí mismo. Tal trabajo se llama ascesis (así lo llamaban ya los griegos de los tiempos de los orígenes del cristianismo). Ascesis quiere decir esfuerzo interior para no dejarse llevar y empujar por las diversas corrientes exteriores, para permanecer así siempre ellos mismos y conservar la dignidad de la propia humanidad.

Pero el Señor Jesús nos llama a hacer aún algo más. Cuando dice «entra en tu cámara y cierra la puerta», indica un esfuerzo ascético del espíritu humano que no debe terminar en el hombre mismo. Ese cerrarse es, al mismo tiempo, la apertura más profunda del corazón humano. Es indispensable para encontrarse con el Padre, y por esto debe realizarse. «Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Aquí se trata de recobrar la sencillez de pensamiento, voluntad y corazón, que es indispensable para encontrarse con Dios en el propio yo interior. ¡Y Dios espera esto para acercarse al hombre interiormente recogido y, a la vez, abierto a su palabra y a su amor! Dios desea comunicarse al alma así dispuesta. Desea darle la verdad y el amor que tienen en Él la verdadera fuente.

Liberación espiritual

3. Así, pues, la corriente principal de la Cuaresma debe correr a través del hombre interior, a través de corazones y conciencias. En esto consiste el esfuerzo esencial de la penitencia. En este esfuerzo, la voluntad humana de convertirse a Dios es investida por la gracia proveniente de conversión y, al mismo tiempo, de perdón y liberación espiritual. La penitencia no es sólo un esfuerzo, una carga, sino también una alegría. A veces es una gran alegría del espíritu humano, alegría que otros manantiales no pueden dar.

Parece que el hombre contemporáneo haya perdido, en cierta medida, el sabor de esta alegría. Ha perdido además el sentido profundo de aquel esfuerzo espiritual que permite volver a encontrarse a sí mismo en toda la verdad de la intimidad propia. A esto contribuyen muchas causas y circunstancias que es difícil analizar en los limites de este discurso. Nuestra civilización –sobre todo en Occidente–, estrechamente vinculada con el desarrollo de la ciencia y de la técnica, entrevé la necesidad del esfuerzo intelectual y físico; pero ha perdido notablemente el sentido del esfuerzo del espíritu, cuyo fruto es el hombre visto en sus dimensiones interiores.

En fin, el hombre que vive en las corrientes de esta civilización pierde muy frecuentemente la propia dimensión; pierde el sentido interior de la propia humanidad. A este hombre le resulta extraño tanto el esfuerzo que conduce al fruto hace poco mencionado como la alegría que proviene de él: la alegría grande del descubrimiento y del encuentro, la alegría de la conversión (metanoia), la alegría de la penitencia.

La liturgia austera del Miércoles de Ceniza y, después, todo el período de la Cuaresma es –como preparación a la Pascua– una llamada sistemática a esta alegría: a la alegría que fructifica por el esfuerzo del descubrimiento de sí mismo con paciencia: «Con vuestra paciencia compraréis (la salvación) de vuestras almas» (Lc. 21,19).

Que nadie tenga miedo de emprender este esfuerzo.

*Ciudad del Vaticano, 7 de febrero de 1979
Catequesis del Papa Juan Pablo II